Y como no podía ser de otra manera, cualquier archivo que subamos, sea cual sea el nivel de privacidad, podemos compartirlos en Facebook y en Twitter. Y como podemos compartir archivos con nuestros amigos, antes habrá que buscarlos, para lo que podemos emplear tanto sus nombres como direcciones de correo electrónico para encontrarlos y añadirlos.
La única manera de identificar el nivel de privacidad de los archivos es por el color de su sombreado, aunque no hubiera venido mal otra forma de visualización y, sobre todo, poder cambiar el nivel de privacidad. Por otro lado, tampoco hubiera estado mal que si no encontramos un amigo por su dirección de correo electrónico, “nos invite” a mandarle un correo electrónico para invitarle a nuestra red de contactos.
Como se ve, es un sencillo servicio, disponible en español, en el que apenas unos segundos ya estaremos manejándolo con completa fluidez.
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